En Santo Domingo Este, el clamor de decenas de exempleados públicos del Ayuntamiento ha tomado forma en un encendido de velas frente al Palacio Municipal, un acto simbólico que resalta la gravedad de su lucha por las prestaciones laborales adeudadas. El audio transcrito, que recoge las voces de los afectados, encaja perfectamente con el contexto de un encendido de velas, una manifestación pacífica y nocturna que busca visibilizar su indignación ante las promesas incumplidas de la administración del alcalde. La elección de realizar esta protesta de noche, como mencionan los exempleados, refuerza la idea de un acto cargado de simbolismo, donde las velas representan tanto la esperanza de justicia como el luto por sus derechos pisoteados.
El texto del audio refleja el tono emotivo y colectivo típico de un encendido de velas. Frases como “estamos viniendo de noche porque nos dicen que el alcalde viene de noche” y “seguiremos viniendo de noche, para que nos vean” sugieren una acción deliberadamente nocturna, diseñada para captar atención en un momento en que el edil supuestamente realiza reuniones con allegados. El encendido de velas, una práctica común en protestas dominicanas para denunciar injusticias, encaja con esta estrategia: las luces en la oscuridad no solo hacen visible su presencia, sino que también simbolizan la lucha contra la opacidad de una gestión que, según los manifestantes, “boconea” en redes sobre pagos que no se concretan. Este escenario explica por qué los exempleados eligen la noche para protestar, usando velas como un medio de denuncia pacífica pero contundente.

Además, el contenido del audio, con su énfasis en la frustración y la exigencia de derechos –“no es pidiéndole, es reclamando nuestros derechos”–, resuena con el carácter de un encendido de velas, que suele ser un espacio para expresar dolor colectivo y demandar justicia. Los manifestantes, muchos de ellos militantes del PRM, denuncian que los fondos asignados, “cincuenta y pico millones”, no han llegado a la mayoría, a pesar de anuncios públicos. Este sentimiento de traición, especialmente entre quienes apoyaron políticamente al alcalde, adquiere un matiz dramático en un acto nocturno iluminado por velas, donde la comunidad se une para visibilizar su abandono. La mención de “chelitos” adeudados y el rechazo a acuerdos de pago parcial refuerzan la urgencia de su reclamo, un mensaje que un encendido de velas amplifica al apelar a la sensibilidad ciudadana.
Por último, el contexto de Santo Domingo Este, donde la confianza en la gestión municipal está debilitada –como señaló Danny Pujols al criticar la “inexistencia” de los regidores–, hace del encendido de velas un vehículo poderoso para este reclamo. En un municipio donde la fiscalización es insuficiente y la opacidad persiste, esta forma de protesta no solo confronta al alcalde, sino que también interpela a una ciudadanía que, al ver las velas, puede empatizar con los exempleados. La advertencia de los manifestantes de que seguirán protestando y su recordatorio al edil de su peso político como votantes del PRM añaden un tono de desafío que un encendido de velas, con su carga simbólica, magnifica. Así, el audio no solo documenta una queja, sino que captura el espíritu de una comunidad que, bajo la luz de las velas, reclama justicia y transparencia frente a un Ayuntamiento que les ha dado la espalda.



